Juana Luisa Moreno

ARTÍCULOS, CUENTOS, CURIOSIDADES...

 

EL PESCADOR (II)

De pronto un día, en uno de sus paseos por la playa acompañado por el suave sol del atardecer y sintiendo el frescor del agua que con cada ola bañaba sus pies, algo se ilumino en su interior. ¿Cómo no se había dado cuenta antes? ¡Él era una parte de la Naturaleza! ¡Sentía su mano Creadora en todas las cosas! No era extraño que rechazara la vida sórdida y monótona de los que no habían llegado como él a tan maravilloso descubrimiento.

Quería hacer algo bello, estaba obligado. Desde aquel día debería permitir que su parte de Naturaleza se manifestara con toda su grandeza. Pero, ¿qué hacer…? De pronto de nuevo la luz. Sería escultor. Crearía una figura tan magnífica como pueda hacerla un ser humano. Perfecto, así cubriría un doble objetivo: su propio desarrollo y mover a cuantos le vieran a hacer lo mismo.

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