El ser humano tiene como destino o misión suprema ser consciente de su
propia transformación, aceptar este hecho y colaborar con él. Cuando nacemos
somos una posibilidad, una hipótesis de la realidad, una semilla. Al morir,
si lo hemos hecho bien, habremos cubierto el objetivo y habiendo permanecido
fieles a esa hipótesis interna la habremos materializado. Seremos aquello
que en el comienzo sólo fue un proyecto y tendremos unas conclusiones,
una nueva hipótesis, otra semilla.
El Tao Te King nos recomienda que nos referenciemos en el agua, que nos
dejemos guiar por el flujo natural de la existencia, lo que permitirá
alcanzar las metas taoístas de longevidad y sabiduría. Al observar y seguir
las leyes de la naturaleza se vive el Tao.
El camino personal del Tao se fundamenta en la búsqueda de la salud física, la fuerza interior y la claridad mental. Al seguirlo, iremos consiguiendo transformar emociones negativas en fuerza vital, refinar energías, modificar modelos de pensamiento restrictivos y disolver los bloqueos energéticos del cuerpo.
| ...anterior | sigue... |